Bueno se me acabó mi néctar, si, os hablo de ese líquido rosado, fresquito...
¡Oh mi dulce batido de fresa! mi apología de la alegría, miré de comprarlo pero en semana santa aquella pequeña tienda está vetada al público, puedo ir a babear su cristal, ¡oh! ya lo tengo, fresas, tengo fresas, como un niño psicópata corro a la nevera, casi resbalándome, las corto a trocitos pequeñitos, mirando ese tono rojizo a juego con mis ya manchados labios y sus pequeñas motitas, aspirando ese efímero olor o bueno llamemosle aroma.
Después de buscar algo con que machacarlas hasta su límite encuentro aquella pequeña batidora, desvencijada y antigua la cual mi madre utilizaba para hacer bizcochos, bueno ahora no hay vaso, pensando un largo tiempo... si... esto... cojo un cuchillo e intento cortar la boquilla de un colador de plástico, lo utilizaré de tapa, no surte efecto, después de un pequeño corte no consigo romperlo, lo llevo a los más hondo del cajón, destruyendo pruebas de mi frustrado intento, ¡yo no hice nada si nadie lo vió!, piensa, ¡Bingo! en una olla, allí no salpicará, sin tener ni idea vuelvo a abrir la nevera parece todo predestinado, un poco de nata, debe estar bien, ¡anda!, leche condensada, mojo un dedo para probar y para dentro, ahora las cucharadas de mucho azúcar, ¡ay fresitas que bien vestidas os voy a dejar! nunca viene mal un poquito bastante de dulce, sin olvidarme de los… Un, dos, tres... cuatro cubitos, ¡sí! por supuesto con forma de cangrejo, lo bato todo, mientras va saltando algo de líquido sintiéndome como Jack el destripador haciendo lo propio de su "oficio"
¡no me quedó nada mal! hice demasiado así que lo pongo en un plato hondo y me voy con mi cuchara a comerme aquel pequeño capricho con mis manos ya rosadas, la impaciencia.
Ahora os hablaré del próximo protagonista de mi aventura, si, aquel bicho al que soy alérgico, que es ese zumbido, ¿una moto, un camión, un trueno?, ¡no, espera!, un mosquito, pero vaya mosquito, el emperador mosquito, dueño y señor de la Patagonia, ¡oh no!, si tiro mata-mosquitos mi batido... debo protegerlo, ideando una estrategia pienso, a ya sé, manotazo al canto cual gato solo lo rozo, se me escapó, pero lo volví a encontrar directo con una táctica evasiva se lanza en picado, muerto, acabó completamente destrozado, nadando entre mi batido de fresa, ¡maldigo a quién te creo!, ¡maldigo a tu família de dípteros cuclícidos! con la comida... con la comida no se juega, yo también quiero acabar así, ¿lo pondreis como epitafio? ¡quiero más fresas, mi tesoooro!.
Mosquito 1, Batido 0, Escritor empate con mosquito, pierde contra batido.
miércoles, 15 de abril de 2009
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Mmmm.... Fresas... Me encantan....
ResponderEliminarLo mejor es cuando llevan nata por encima... ¿hay algo más erótico?
Ya conseguirás vencer al Mosquito en la segunda parte, en la que te alzarás con el Batido de fresa como premio que te has ganado.
David.